Lo primero que tenemos que hacer es decidir cual es la idea base de nuestro cartel y, una vez hecho, debemos identificar los elementos más importantes para crear una jerarquía, pudiendo optar por destacar más la imagen o el texto.

Por ejemplo, en un cartel de cine lo mas importante suele ser la imagen, por lo que la jerarquía se centra primero en ella para después pasar al texto.


Sin embargo, si lo que estamos diseñando es un cartel para un evento importante lo más común es resaltar el nombre del evento o sus participantes por encima de la imagen.

Una vez que tengamos claro cuál es la jerarquía del contenido lo que tenemos que hacer es interpretar esa jerarquía de manera gráfica y para ello tenemos dos lenguajes principales:

1. LA TIPOGRAFÍA.


Sin duda, la elección más acertada para el texto es el color negro o gris oscuro. Un mismo texto de varios colores solo crearía confusión, además de restar formalidad al contenido.


Para los títulos sí puedes utilizar tipografías llamativas, pero para los cuerpos mejor fuentes sencillas y que se lean bien.
No utilices negritas ni subrayados.
Hay que tener en cuenta el tamaño de la fuente, que deberá ser legible.
Los títulos deben poder leerse a distancia, como reclamo.
El cuerpo puede utilizar una tipografía de tamaño menor ya que se leerá más cerca una vez que nuestro cartel atraiga al lector.


Para el fondo del texto utiliza el blanco o colores pastel.
Un color oscuro puede dificultar mucho la lectura.
2. LOS GRÁFICOS.


Para los gráficos es mejor utilizar imágenes sencillas, incluso iconos, antes que fotografías o imágenes complejas que pueden desviar la atención del efecto buscado.
Recuerda siempre la máxima de que menos es más.
Acompaña cada imagen con un texto explicativo. Utiliza el mismo color para cada ítem que clasifiques. Ayudará a asociar ideas. Destaca las imágenes más importantes utilizando técnicas de contraste: tamaño, color, forma...